jueves, 17 de mayo de 2012

Pijamas


Hace frío, deberíamos prender la calefacción. Estoy tapado entero, metido en la cama con pijama desde temprano. Escucho cuando llegas, dejas tu cartera en el suelo, te sacas los zapatos en el living, vas hacia la cocina. Bajo el volumen del televisor y te escucho llenar un vaso con agua de la llave y tomarla con sorbos grandes.

Me hablas desde allá, me cuentas de tus clases, de las cosas que estás estudiando. Apagas las luces, entras a la pieza tecleando algo en la blackberry, me miras de reojo. Sueltas el teléfono, me abrazas y me das un beso cariñoso.

Vas al baño, tomas tus remedios para la migraña, vuelves a la pieza con el pijama en la mano y terminas de esparcirte una crema en la cara. Te desvistes al lado de la cama, apago el televisor y te miro.

Te quedas inmóvil por un rato y me preguntas sobre qué estoy mirando. Te digo que a ti, que eres demasiado guapa, que me encantas. Te ríes, me dices que eso no es verdad, que soy un mentiroso.

Me tapo la cara con la almohada y sin ver nada, te describo. Con precisión en todos los detalles que recuerdo. Desde tus cejas y tus pómulos, hasta ese lunar que tienes en el pie, cerca del empeine.

Me saco la almohada, te miro muerta de la risa y roja de vergüenza.

Te pones el pijama.

Me quitas el control remoto.

Me pides que te traiga otro vaso con agua.

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