martes, 27 de marzo de 2012

Una vez

-Se suministra anestesia general-

Una vez me dijiste que me titulara y dejara de buscar excusas.

-Posición decúbito prono, tracción y fijación de cráneo con Mayfield.-

Una vez me preguntaste si me iba a poner a trabajar de verdad y no seguir vagando.

-Abordaje longitudinal derecho a cuerpos desde C7 a C3.-

Una vez te enojaste porque olvidé tu cumpleaños.

-Existe extenso edema y hematoma pre vertebral, con fracturas de cuerpo C4 y C5. -

Una vez te engañé con tu mejor amiga.

-Aparecen rotos los discos C3-4-5. -

Una vez perdimos las entradas a la ópera porque equivoqué el día.

-Sangramiento de lugares de fractura. Se utiliza cera ósea para su control. -

Una vez tu vieja nos invitó de viaje y no se lo agradecí.

- Extirpación de cuerpo vertebral C4 deja visualizar profunda lesión medular. Saco lacerado completo, aparece Mieloide libre y seccionado en varias partes. -

Una vez me gasté nuestros ahorros en un negocio que no funcionó.

-Se procede a discectomía de C4-C5. -

Una vez dijiste que caminara derecho y que no me comiera las uñas.

- Se realiza una artrodesis C5-C6 con injertos de Cresta ilíaca. Colocación placa Long, con tornillos a C6, C5, injerto y C3.-

Una vez te dije que pasara lo que pasara no te iba a abandonar.

-Se confirma tetraplejía por sección medular completa, con pésimo pronóstico del punto de vista neurológico. Se conversa con el esposo y se le explica la gravedad e irreversibilidad del cuadro.-

viernes, 23 de marzo de 2012

Punto ciego

Todo el mundo ya ha tomado más de la cuenta menos yo. La música suena muy fuerte. Nadie baila aunque las luces están apagadas. Las conversaciones son cada vez más fuertes para ganarle a la música, el humo de los cigarrillos se hace insoportable.

Tengo una botella de cerveza en la mano, medio vacía, que está tibia de tanto pasearla. No conozco a nadie y pienso que debía haberme quedado en la casa mejor. Me siento en el brazo de uno de los sillones, cuando el negro Astengo me pregunta si todo está bien. Como buen dueño de casa. Como buen amigo.

Miro al frente y me quedo pegando con la polola del negro. No la reconocí porque ahora tiene el pelo oscuro y más largo. Siempre me gustó esa mina, los ojos, la boca chica, la nariz especial. Pero es la polola del negro, compañero de tantas pichangas épicas de voleibol.

Sin despegarle la vista a la Amanda, así se llama la mina, apago la música. Todos siguen conversando, nadie se da cuenta, nos seguimos mirando. Empiezo a buscar en el ipod, y pongo . "Isn't She Lovely" de Stevie Wonder.

Ella deja el vaso en el suelo y, sin dejar de mirarme, se pone a bailar al frente mío hasta que termina la canción. Se me acerca, me cuenta que está estudiando medicina, pero que es modelo, que le gusta viajar.

Le doy un beso en la oreja.

Pienso que estoy más loco que una cabra.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Te sueño

Tuve un sueño, pero fue el otro.

No el de que tengo que volver a la universidad porque debo un ramo. Siempre se trata de matemáticas. Me llaman de la universidad, que en la mitad del sueño se transforma en el colegio, y me dicen que tengo que volver a hacer cálculo dos, pero luego es como matemáticas de tercero medio, y en mi desesperación les digo -Soy ingeniero, tengo mi título-, pero sé que tengo que volver igual, porque es un sueño.

Tuve un sueño, pero fue el otro.

No es ese de que voy corriendo y puedo dar unos saltos como suspendido en el aire, luego puedo controlar que esos saltos duren más y más, sin poner un pie en el suelo. Luego puedo flotar como en un vuelo, pero no te debes despegar mucho del suelo, porque si no, te vas flotando quizás hacia dónde. Te tienes que afirmar de los edificios o postes, o si no te elevas demasiado, y sin darte cuenta estás a un kilómetro de altura. No puedes parar de subir, sientes un vértigo inaguantable e inevitablemente; caes.

Tuve un sueño, pero fue el otro.

El de que nos juntamos en una plaza que no conozco, de un lugar que no conozco.

En el sueño por fin te puedo decir que te amo con todo mi corazón, y siento que vamos a estar bien para siempre. Me abrazas, me besas y es todo perfecto.

No quiero soñar más esa puta mierda.

domingo, 18 de marzo de 2012

Azul

El partido es a las cuatro, las entradas nos costaron una fortuna. Desde la mañana que tengo puesta la camiseta azul con la U roja. Hoy es el partido de vuelta, hoy ganamos la Libertadores.

Entonces, sucede lo inexplicable.

El teléfono vibra. Es un mensaje que esperé mucho tiempo, pero nunca llegó. Es ella, la única mujer que amé después del divorcio.

"En mi casa, a las cuatro. Te espero".

Yo le había escrito que la iba a esperar o algo así, que solucionara sus temas, que sacaba un número de la fila, algo por el estilo. Por eso ahora ella me mandaba el mensaje. Porque se cumplía el plazo que yo inventé y estaba lista.

Me saco la polera, la meto en una mochila junto a la entrada para Pacífico, parto. Pienso en que debería llamarla y decirle que voy mañana, explicarle lo de la U y del estadio. Pero mejor se lo digo en persona. Pienso que de repente mejor olvidarse del partido.

Manejando camino a su casa, pienso que mejor hablar de Londres que de Carballo, del Lulo Socías y del turco Salah del ochenta. Mejor hablar de Lubetkin que del Pato Mardones y el penal a Cobresal para salir campeones. Mejor hablar de nosotros que de la Libertadores.

Estaciono el auto, toco el timbre.
Me abre y me da un beso perfecto.

Tiene puesta la camiseta amarilla de la U, la de entrenamiento.

De fondo escucho el televisor que dice que juega Ruidíaz de titular.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Martes trece

Me despierto con el sonido del teléfono de la casa. Contesto y es la Carmen. Antes de poder decir algo, me bombardea que tengo que comprarle zapatillas a los niños para el tenis, que necesita plata para los dentistas, las clases de piano, que no le alcanza con lo que le doy, que aparte, tiene el auto malo, que necesita ocupar el mío y que si le puedo regalar un pasaje a Alemania para un congreso. Le digo que bueno a todo.

Decido no ir a trabajar, me ducho, salgo, tomo el metro, voy al mercado. Hace siglos que no ando en metro ni voy al mercado. Aprovecho de llevar la cámara, saco hartas fotos. Me siento en un boliche, pido algo, me llama la Inés. Apenas le entiendo, pero es algo de una plata que le prometí para su negocio nuevo. Hace un año que no estamos juntos, pero promesas son promesas y la plata es la plata. Le digo que bueno, corto el teléfono, pido la cuenta, dejo el plato sin tocar.

Subo de vuelta, duermo siesta, oscurece.

Me llama la Tere con la historia de que ya compró los sillones nuevos para la playa, que le deposite y que si pensé en lo del cuadro del José Pedro Godoy, que es bonito, que está barato, que sería una inversión.

Le digo que bueno.
Salgo a la terraza.
Abro una botella de champagne.

Celebro mi cumpleaños solo.

Total, cuarenta años no se cumplen todos los días.

sábado, 10 de marzo de 2012

Agua Mineral

Me quedé dormido sobre la cama, vestido, pensando en lo que me dijo mi jefa.

-Si no conseguimos la cuenta de la tienda ancla antes del viernes, nos vamos todos para la casa-

Me quedó claro el “nos vamos” se refería a mí y no precisamente a ella.

Lo peor es que me desvelé un buen rato en la madrugada, no sentí el despertador y desperté asustado con el sol ya saliendo. Miro la hora, y veo que ya debería estar en la oficina. Agarro una camisa limpia, me la pongo en el ascensor.

Por suerte dejé el auto en la calle y milagrosamente me tocan todas las luces verdes y las calles vacías. Recupero el tiempo y cuando casi voy llegando me miro en el espejo retrovisor.

Estoy con una cara y un pelo imposibles.

Miro la puerta del auto y veo una botella de agua mineral que lleva un año ahí. Justo me dan la luz roja, me bajo para tirarme agua en el pelo y en la cara. Suelto la botella y empiezo a peinarme con el reflejo de la ventana del auto de al lado, cuando me doy cuenta de que de todas las personas y autos del mundo, me toca a mi jefa que se ríe a carcajadas de la escena.

Doy la vuelta hasta su lado, le abro la puerta, la tiro del pelo al suelo y empuño la mano.

Ella sigue riendo como una loca y me dice:

-Pégame negro, pégame-

lunes, 5 de marzo de 2012

Dominga

Habíamos quedado en vernos, con alguna excusa. Siempre es la misma historia, que parte con los mensajes por celular y terminamos juntándonos.

Es raro, nunca volvimos después de que dejamos de ser novios, pero siempre nos vemos. Siempre muy tarde, después de sus turnos de noche en la clínica, comemos un sushi o algo en su cocina, y terminamos sentados en su sillón rojo escuchando Holden, a las cuatro de la mañana, muertos de sueño.

Siento un enorme cariño por ella cada una de esas veces, y me voy triste a la casa sabiendo que nunca más vamos a estar juntos. Que somos solo amigos y toda esa maldita pelotudez. No creo en esa amistad, menos si me enamoré de ella desde el minuto en que la conocí. Y nunca dejé de amarla así.

Pero este domingo fue diferente, no le contesté el teléfono ni los mensajes, me quedé metido en la cama, con las cortinas cerradas hasta las cuatro de la tarde, cuando salí a tomar un café. No me dio ni para ducharme, solo apenas me vestí, tomé las llaves y partí.

Caminé hasta que encontré un café cerca de dónde vivíamos antes. Y ahí, afuera, en las mesitas que dan a la calle, estaba ella. Besándose apasionadamente con otra mujer, de la misma edad, de la misma belleza estúpida. Las dos con un tatuaje en el tobillo con unas flores y unos dragones.

Me siento en la mesa de al lado.

Pido una copa de vino.