miércoles, 21 de marzo de 2012

Te sueño

Tuve un sueño, pero fue el otro.

No el de que tengo que volver a la universidad porque debo un ramo. Siempre se trata de matemáticas. Me llaman de la universidad, que en la mitad del sueño se transforma en el colegio, y me dicen que tengo que volver a hacer cálculo dos, pero luego es como matemáticas de tercero medio, y en mi desesperación les digo -Soy ingeniero, tengo mi título-, pero sé que tengo que volver igual, porque es un sueño.

Tuve un sueño, pero fue el otro.

No es ese de que voy corriendo y puedo dar unos saltos como suspendido en el aire, luego puedo controlar que esos saltos duren más y más, sin poner un pie en el suelo. Luego puedo flotar como en un vuelo, pero no te debes despegar mucho del suelo, porque si no, te vas flotando quizás hacia dónde. Te tienes que afirmar de los edificios o postes, o si no te elevas demasiado, y sin darte cuenta estás a un kilómetro de altura. No puedes parar de subir, sientes un vértigo inaguantable e inevitablemente; caes.

Tuve un sueño, pero fue el otro.

El de que nos juntamos en una plaza que no conozco, de un lugar que no conozco.

En el sueño por fin te puedo decir que te amo con todo mi corazón, y siento que vamos a estar bien para siempre. Me abrazas, me besas y es todo perfecto.

No quiero soñar más esa puta mierda.

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