viernes, 23 de marzo de 2012

Punto ciego

Todo el mundo ya ha tomado más de la cuenta menos yo. La música suena muy fuerte. Nadie baila aunque las luces están apagadas. Las conversaciones son cada vez más fuertes para ganarle a la música, el humo de los cigarrillos se hace insoportable.

Tengo una botella de cerveza en la mano, medio vacía, que está tibia de tanto pasearla. No conozco a nadie y pienso que debía haberme quedado en la casa mejor. Me siento en el brazo de uno de los sillones, cuando el negro Astengo me pregunta si todo está bien. Como buen dueño de casa. Como buen amigo.

Miro al frente y me quedo pegando con la polola del negro. No la reconocí porque ahora tiene el pelo oscuro y más largo. Siempre me gustó esa mina, los ojos, la boca chica, la nariz especial. Pero es la polola del negro, compañero de tantas pichangas épicas de voleibol.

Sin despegarle la vista a la Amanda, así se llama la mina, apago la música. Todos siguen conversando, nadie se da cuenta, nos seguimos mirando. Empiezo a buscar en el ipod, y pongo . "Isn't She Lovely" de Stevie Wonder.

Ella deja el vaso en el suelo y, sin dejar de mirarme, se pone a bailar al frente mío hasta que termina la canción. Se me acerca, me cuenta que está estudiando medicina, pero que es modelo, que le gusta viajar.

Le doy un beso en la oreja.

Pienso que estoy más loco que una cabra.

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