viernes, 1 de junio de 2012

Todo por vos


Me dijiste que harías cualquier cosa por mí. Lo que sea. Es verdad, fue en una pelea en la mitad de la noche, en que te desesperaste porque por primera vez hablamos de separarnos. Me miraste y me dijiste que ni cagando, que no ibas a dejar las cosas así. Me abrazaste y me dijiste que agarrabas tus pilchas, y que renunciabas a tu pega, y que te venías conmigo al norte.

Y fue en ese minuto, en que me di cuenta de que era un imbécil y que no podía pensar mi vida sin ti, en que eras todo lo que yo quería, todo lo que me importaba en el mundo.

Y bueno, nunca más se habló del tema, pero de vez en cuando jugaba con eso y te pedía cosas. Tonteras. Pequeñas pruebas estúpidas de que era verdad. Como que dijeras garabatos, o meterte la lengua por la nariz, o hacerte cosquillas. Ponerte la polera de la U y subir la foto a facebook, para que tu familia que es del Colo se enojara.

Entonces, te pedí que me acompañaras a los setenta años de mi viejo, que no veía hace años. Te pedí que dejaras de fumar, que nos casáramos, que adoptaras a mis hijos, que nos fuéramos a vivir al campo, que dejaras tus clases, tu trabajo, tu familia. Y todo lo hiciste.

Y ahora, que han pasado años, te pido que me dejes de querer.

Y ahora me sales con que no.

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