viernes, 15 de junio de 2012

Huevo duro


Fue antes de la vez que te tomaste la botella de vino blanco tú sola, fueras a mear al baño con la puerta abierta, y me siguieras molestando desde allá. Fue antes de que empezaras a hacer la metáfora del pollito y de cómo iba engordando con el alpiste que recogía de lo que se caía de la mesa.

Fue mucho antes de cuando me cagaste con ese pollo al vino que cocinaste, el que nos terminamos comiendo con la botella de vino del matrimonio del loquito que no se casó. Fue antes de que tuviste que ordenar toda tu casa, para armar una pieza para que me quedara y que nunca ocupé. Fue antes de que te enojaras por eso y salieras a la calle a gritarme sobrenombres, en la madrugada cuando me fui.

Fue antes de que te invitara a la casa de la playa, y aparecieras con todos tus amigos y parientes sin avisar. Fue antes de que me obligaras a ir a la Playa de Caleta Abarca y sacaste los sándwiches y huevos duros de un canasto, cagada de la risa. Antes de que nos emborracháramos ahí mismo y hiciéramos una competencia de garabatos, para vergüenza de todo el resto.

Fue antes de que te mandara a Iquique, cuando querías ir a Concepción , antes de que fueras a Concepción y te escondiera los cuchillos en la maleta para que te pararan en el Aeropuerto.

Fue antes de eso que ya me caías bien.

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