Fue antes de
la vez que te tomaste la botella de vino blanco tú sola, fueras a mear al baño
con la puerta abierta, y me siguieras molestando desde allá. Fue antes de que empezaras
a hacer la metáfora del pollito y de cómo iba engordando con el alpiste que
recogía de lo que se caía de la mesa.
Fue mucho
antes de cuando me cagaste con ese pollo al vino que cocinaste, el que nos
terminamos comiendo con la botella de vino del matrimonio del loquito que no se
casó. Fue antes de que tuviste que ordenar toda tu casa, para armar una pieza
para que me quedara y que nunca ocupé. Fue antes de que te enojaras por eso y
salieras a la calle a gritarme sobrenombres, en la madrugada cuando me fui.
Fue antes de
que te invitara a la casa de la playa, y aparecieras con todos tus amigos y
parientes sin avisar. Fue antes de que me obligaras a ir a la Playa de Caleta
Abarca y sacaste los sándwiches y huevos duros de un canasto, cagada de la
risa. Antes de que nos emborracháramos ahí mismo y hiciéramos una competencia
de garabatos, para vergüenza de todo el resto.
Fue antes de
que te mandara a Iquique, cuando querías ir a Concepción , antes de que fueras a
Concepción y te escondiera los cuchillos en la maleta para que te pararan
en el Aeropuerto.
Fue antes de
eso que ya me caías bien.
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