miércoles, 13 de junio de 2012

Perone


Estaba en eso de la sertralina para la depresión, el clonazepam para la ansiedad. Estaba en eso de la terapia con la sicóloga tres veces a la semana, la ida al siquiatra los viernes, eso de quedarme pegado mirando el techo de la pieza. Eso de dormir todo el día.

Estaba en lo de juntarme con el Nene los jueves, en que me decía que no me quedara pegado ni en lo del trago, ni en lo del trabajo, ni en lo de las minas. Que no duraba más de seis meses.

Estaba en lo de la terapia de shock de mi vecino del cuarto, que me decía que mientras más reviviera el dolor, más me iba a acostumbrar y más rápido se me iba a pasar. Me decía que era como acordarse de algún ridículo público que hicimos. La primera vez era insoportable, luego daba para la risa.

Estaba en todo eso que no me servía, cuando fui a la adivina; esa de las cartas del tarot y olor a incienso del centro. Estaba en lo de emputecerme cuando me dijo que iba a encontrar el amor eterno en una mujer con capucha roja y una escoba. 

Y luego pasó el tiempo y olvidé todo eso.

Y ahora estoy contigo en lo de tu amiga Paz en Viña, y te miro con una copa de vino en la mano, una escoba en la otra y ese chaleco con capuchón rojo que te compraste con la Vale.

Eres tú.

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