Nunca hablamos de nuestras historias pasadas.
Fue como una especie de pacto implícito.
De hecho una vez me empezaste a contar de algunas malas experiencias que te
habían sucedido y rápidamente cambiábamos de tema.
Cuando yo
empezaba con lo mismo, me auto censuraba y te decía que mejor habláramos de
nosotros y que no perdiéramos el tiempo en historias fomes.
Así pasamos mucho tiempo y no sé si tenía una opinión al respecto, pero me
parecía que estaba bien.
Hasta que pasó lo
de ese día en que nos metimos en un taco infernal, y entre que teníamos mucho tiempo
para hablar, que te estaba dando besos y haciendo cariño en la espalda; que fue
que apareció el tema.
Me preguntaste
por qué tú.
Por qué me había atrevido a emparejarme contigo y a decirte que te amaba si la cosa no pintaba
para nada bien desde un principio.
Traté de excusarme en que había tenido alguna señales tuyas, alguna
demostración de cariño o algo, pero no logré decir nada en el fondo.
Traté de
responder con preguntas, pero no me dejaste.
Me fuiste acorralando en la conversación y lejos de sentirme incómodo, me sentí
tonto por no poder hablar.
Entonces, cuando
llegamos a la casa, me pasaste un papel y un lápiz y me pediste que te hiciera
una lista de las diez cosas que definitivamente me enamoraban de ti.
Pasé horas
escribiendo.
Finalmente boté todo, agarré un papel en blanco y escribí
1-10 : Tu cuello.
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