¿Quién te va a decir que ya es muy tarde cuando todos te digan que recién está empezando, y sea verdad?
¿Quién te dirá
que las cosas no son tan buenas, aunque siempre queramos creer lo contrario?
No puedes seguir
pensando que nada va mal, porque me voy a romper en mil pedazos y pienso que tú
al menos en cien.
¿Quién va a
llevarte a casa esta noche, aunque no tengas a dónde ir y yo no tenga cómo
hacerlo, ni cómo contártelo?
¿Quién te
recogerá cuando te caigas, aunque yo ya no exista nunca más en este mundo, o en
tu mundo al menos, o en ningún mundo de nadie?
¿Quién te colgará
cuando llames, aunque nunca más me llames y ya me hayas olvidado por completo?
¿Quién le
prestará atención a tus sueños, aunque sean sueños con otros y nunca en este
puto mundo hayas soñado conmigo?
¿Quién se tapará
los oídos cuando tu grites, aunque tus gritos en la noche fueron la cosa más
increíble que me pasó en la vida?
¿Quién te
abrazará cuando lo desees, aunque siempre me dijiste que había una fila de
imbéciles queriendo hacerlo, y no puedo soportar siquiera pensarlo?
¿Quién acudirá a
ti cuando te rompas, aunque me juraste por tu vida que nunca te ibas a romper?
No puedes seguir
pensando que nada va mal, porque te echo tanto de menos que me gustaría que
estuvieras siempre conmigo.
Me voy a hacer un
tatuaje.
Una M.
De martes.
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