sábado, 18 de agosto de 2012

Tetris


Nuestros clientes no nos pagan, nos dicen que esperemos hasta la próxima semana, ya llegamos a fin de mes, no hay plata. Reviento las líneas de crédito, las tarjetas, le pido a la ejecutiva que nos pague algunos sobregiros, que aguante un poco más. Le pagamos a los proveedores, a los empleados, y el almuerzo ritual de último viernes del mes; lo pagamos con un cheque a quince días.

Todos están felices, pedimos vino, celebramos por estar vivos. La tradición es que después del almuerzo de fin de mes; todos se van a su casa y están con su familia. Yo camino de vuelta a la oficina, respondo algunos correos, pongo la alarma, cierro y me voy. Antes de eso, reviso la caja chica, saco las últimas cinco lucas y pienso que es toda la plata que me queda en esta existencia. Bajo al estacionamiento, me subo al auto y veo la luz de la bencina parpadeando. Pienso que es absurdo tener un Porsche y no tener plata para la bencina. Lo dejo ahí, me robo los audífonos de la Olivia que los dejó en el asiento de atrás, camino cuarenta y cinco minutos a la casa.

Miro la música que tengo en el teléfono, pongo Somewhere Else de Marillion. Paso al Lider de Tobalaba, compro dos Australes calafate y una bolsita de pistacho con las cinco lucas.

Camino hacia la casa, te veo desde lejos, llegamos casi juntos.

Miro tu nuevo color de pelo.

Mi vida es perfecta.

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