martes, 28 de febrero de 2012

Helena

Porque no me gusta ese supermercado de playa que todo cuesta el triple.
Porque sigo pensando en ti, en que quizás fuiste la mujer de mi vida.
Porque estoy en el supermercado, con todas esas cosas en la cabeza, esperando con un cartón de cigarrillos, una botella de vodka, unas pastillas de menta y entra la Helena.
Porque viene con una lista, escrita a mano, al verme me confunde con un vendedor y me pasa la lista para que la ayude.
Porque la lista está escrita con tu letra, y no necesito leerla para acordarme de las cosas que te gustaban al desayuno.
Porque la Helena me habla, contándome que ella se parece mucho a su mamá, la que escribió la lista, y que está con un señor ese, que no es nada de simpático, y que no soporta que todo el día le pregunte cosas para agradarle.
Porque le hablo de que la gente grande no sabe comunicarse con los niños y que le tenga paciencia, que si su mamá está feliz, que qué importa y qué más da.
Porque terminamos con la lista, le ayudo con lo de las bolsas, el vuelto y salimos caminando juntos.
Porque me termino dando cuenta de que viste toda la puta escena sentada afuera del supermercado y me miras con cara de ternura maternal.
Porque solo atino a moverte una mano y encogerme de hombros.

Porque llego a la casa y me doy cuenta de que olvidé el agua tónica.

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