sábado, 18 de febrero de 2012

Hablar de ti

Me levanto después de al fin haber dormido algo, después de una semana de insomnio. Prendo el computador y busco si escribiste algo que me haga sentido, algo que me de una señal de que no me olvidaste.

Pongo la cafetera, pongo " Hablar de ti" de Manuel García, leo tus historias y quiero imaginar que piensas en mí. Recuerdo esa vez que te tiré el pelo y reíste, recuerdo las veces que reímos de mis manías compulsivas.

Busco en el refrigerador algo para el desayuno, y solo veo un poco de dulce de membrillo. Me parece buena idea, porque me recuerda mucho a ti. Ese sabor del primer día en que nos fuimos a vivir juntos, las veces que íbamos al supermercado de la esquina y comprábamos el famoso dulce en menos de luca, lo que era un lujo en ese tiempo.

Corto un pedazo, lo pongo en la mesa de la terraza, pero la alarma de la lavadora me interrumpe. Saco la ropa que se acaba de lavar, la cuelgo minuciosamente ordenada, me quedo minutos pegado mirando que, sin darme cuenta, lavé cosas tuyas que dejaste abandonadas.

Los ojos se me llenan de lágrimas y corro con la vista borrosa a comer nuestro dulce de membrillo. Siento ese sabor intenso, demasiado. Más de lo que recordaba. Manuel García sigue cantando, y siento una picazón indescriptible en la boca.

Miro mi reflejo en la cafetera.

Cientos de hormigas salen de mi boca.

No paro de llorar.

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