lunes, 23 de enero de 2012

La espera

Siempre tomo el café de los lunes en el mismo lugar, a la misma hora. Siempre en la misma mesa con el muro pintado azul, en donde la Andrea me dijo que nuestro matrimonio se había terminado.

Camino hacia el café como siempre, y veo que la mujer que conocí en la fiesta de año nuevo está sentada en mi mesa, esperando con un café. Lo pasamos bien, salimos un par de veces, pero cuando empezó a llamarme de madrugada, o a esperarme afuera de mi casa, la corté.

Sigo de largo, esperando que no me vea, cruzo la calle y entro al banco. Saco una cartola y salgo caminando en otra dirección. Siento que me llama desde el frente, camino más rápido.

Al dar vuelta a la esquina, miro hacia atrás y no la veo, doy vuelta en la esquina siguiente. Entonces veo esta mujer pasando en su auto por la calle que acabo de dejar. Camino más rápido. Doblo nuevamente en la esquina siguiente y veo su auto pasar nuevamente de largo. Ya casi voy corriendo, miro mi auto estacionado a unos cincuenta metros cuando la veo venir directo hacia mí.

Tomo el teléfono y marco cualquier número sin mirar, me protejo detrás de un poste. Entonces me contesta la Andrea y me pregunta en qué ando. La mujer del auto frena bruscamente y baja el vidrio.

-Quiero volver a la casa, Andrea- digo casi afligido.

De fondo la mujer grita cosas que no logro entender.

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