jueves, 22 de abril de 2021

Alzheimer

 

Tal como “Still Alice” con la Julianne Moore cuando va trotando y no sabe dónde está ni quién es.
Siempre tuve miedo de eso.

Y ahí estoy, es una bencinera, pero no tengo claro qué es lo que sucede, cómo me llamo, ni qué tengo que hacer.

Te miro, abres la ventana muy poco y un hombre en uniforme nos dice que le pasemos la llave del auto para abrir la tapa de la bencina.
No reconozco el auto, pero trato de seguir la instrucción.

Y ahí sucede lo peor.

En mi desesperación no logro pasar la llave si no que, a cambio, empiezo a apretar botones al azar. El hombre insiste que le pase la llave y yo insisto en hacer cualquier otra cosa. Siento que no tengo control de nada. Me miras sorprendida.
Abro la maleta, prendo las luces, activo el limpiaparabrisas.

El hombre vuelve a pedir la llave, ya molesto.

Yo no logro juntar lo que estoy pensando con lo que debiera hacer.

Aprieto un par de botones más, se prende la radio, el hombre vuelve a pedir la llave, suena “Henny and Gingerale”.

Amablemente me tomas el antebrazo, me miras a los ojos, sacas la llave y se la entregas al hombre.

No te reconozco. Pienso que pudieras ser mi hija, quizás mi nieta.
Te pareces mucho a alguien que recuerdo haber amado demasiado.

Escucho un poco más la canción.

Te recuerdo bailándola en medio del campo.

 

El hombre nos pregunta si limpia el parabrisas.

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